Podría tratar de presumir porque sé que más de uno se pirra por mis hamburguesas, pero la verdad es que el único mérito que tienen es su tamaño y que suelen ir muy cargaditas de ingredientes. Suelo ser un poco exagerada a la hora de hacerlas.
Las preparo con la misma mezcla de las albóndigas. Cojo un buen puñado de carne y hago una bola que después aplasto.
Normalmente no las preparo para comer el mismo día. Lo que hago es ponerlas crudas en una bandeja que previamente he cubierto con film transparente y las meto al congelador. Cuando están congeladas, las envuelvo una por una - también con film transparente y después las meto en una bolsa de plástico que cierro bien. Quedan en el congelador hasta que nos apetece comerlas.
Lo del papel film y su utilidad con el congelador es un descubrimiento de esos que se hacen por casualidad y que funciona estupendamente sin que una sepa a ciencia cierta por qué razón. El caso es que, por una parte, evita que lo congelado quede pegado al recipiente en el que lo congelamos (Antes tenía que golpear la bandeja para separar las croquetas o las hamburguesas que ponía a congelar). Por otra parte, impide que la carne de las hamburguesas se queme. Cuando simplemente las metía en una bolsa y se me despistaba cierto tiempo alguna en el congelador, las sacaba de él con un color más claro, con la carne algo quemada por el frío. Con el film transparente se acabó el problema. Aguantan en el congelador mucho más tiempo.
Su preparación posterior no tiene mucha complicación.
Las preparamos a la plancha con una gotita de aceite.
En los panecillos de la hamburguesa ponemos las salsas a gusto del comensal (mostaza, ketchup (yo lo sustituyo por salsa de tomate), mayonesa y un poco de guacamole (si lo tenemos preparado). Ponemos la hamburguesa encima del pan y la cubrimos con rodajitas de tomate y de cebolla, con tiritas de pepinillo, con trocitos de guindillas vascas, con una hojita de lechuga, con unas lonchitas de queso y de bacón (o en su defecto jamón york pasado a la plancha) y coronamos con un huevo frito "planchao". Tampoco queda mal si untamos ligeramente la hamburguesa una vez concinada con un poquito de queso azul o similar
Agarramos cuchillo y tenedor (no por elegancia y finura, sino por la práctica imposibilidad de manejarla con las manos) y a comer antes de que se enfríe.
Las preparo con la misma mezcla de las albóndigas. Cojo un buen puñado de carne y hago una bola que después aplasto.
Normalmente no las preparo para comer el mismo día. Lo que hago es ponerlas crudas en una bandeja que previamente he cubierto con film transparente y las meto al congelador. Cuando están congeladas, las envuelvo una por una - también con film transparente y después las meto en una bolsa de plástico que cierro bien. Quedan en el congelador hasta que nos apetece comerlas.
Lo del papel film y su utilidad con el congelador es un descubrimiento de esos que se hacen por casualidad y que funciona estupendamente sin que una sepa a ciencia cierta por qué razón. El caso es que, por una parte, evita que lo congelado quede pegado al recipiente en el que lo congelamos (Antes tenía que golpear la bandeja para separar las croquetas o las hamburguesas que ponía a congelar). Por otra parte, impide que la carne de las hamburguesas se queme. Cuando simplemente las metía en una bolsa y se me despistaba cierto tiempo alguna en el congelador, las sacaba de él con un color más claro, con la carne algo quemada por el frío. Con el film transparente se acabó el problema. Aguantan en el congelador mucho más tiempo.
Su preparación posterior no tiene mucha complicación.
Las preparamos a la plancha con una gotita de aceite.
En los panecillos de la hamburguesa ponemos las salsas a gusto del comensal (mostaza, ketchup (yo lo sustituyo por salsa de tomate), mayonesa y un poco de guacamole (si lo tenemos preparado). Ponemos la hamburguesa encima del pan y la cubrimos con rodajitas de tomate y de cebolla, con tiritas de pepinillo, con trocitos de guindillas vascas, con una hojita de lechuga, con unas lonchitas de queso y de bacón (o en su defecto jamón york pasado a la plancha) y coronamos con un huevo frito "planchao". Tampoco queda mal si untamos ligeramente la hamburguesa una vez concinada con un poquito de queso azul o similar
Agarramos cuchillo y tenedor (no por elegancia y finura, sino por la práctica imposibilidad de manejarla con las manos) y a comer antes de que se enfríe.

